Paradoja de ladrillos

Según ha trascendido de los datos relevados en el censo 2010 hay en la
región decenas de miles de viviendas deshabitadas, a su vez la
necesidad de habitat para otras tantas decenas de miles de personas
persiste.

En efecto, entre las consecuencias del modelo sojero imperante que
irrumpió en la Pampa Húmeda como un vendaval en los últimos años
está el paroxismo construccionista de edificios de departamentos para
sectores de altos ingresos.

Cabe señalar que desde hace décadas no existen planes de vivienda
para los sectores populares que no satisfagan las demandas reales.

El cataclismo neoliberal arrasó con el sistema de construcción que
promovía créditos accesibles a los trabajadores.

Ahora bien, la cuestión de la carencia de viviendas se remonta ya hace
un siglo cuando nuestros bisabuelos llegaron corridos por el hambre y ya
estaban acaparadas las tierras por la oligarquía de ganaderos, quienes
a su vez las habían rapiñado a los pueblos originarios de estos lares.

Acaso valga recordar que en las actas de los Congresos obreros de la
Federación Obrera Argentina (F.O.A) fundada en 1901 y su continuadora
la Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A), ya aparece el
reclamo de viviendas dignas.

Mientras la elite vivía en sus mansiones los infectos conventillos
eran el ámbito al que derivaban los inmigrantes. Estos conventillos
propiedad de la clase prebendaria eran lugares de hacinamiento, sin las
mínimas condiciones sanitarias.

La heroica huelga de inquilinos de 1907, conocida popularmente como
“Huelga de las Escobas”, marca un hito en las luchas sociales de la
dignidad popular.

La cuestión de la especulación inmobiliaria es una marca de origen
de las clases dominantes en este territorio, la mezquindad y rapacidad
su divisa.

Las contradicciones se agudizan, es preciso que nuestras conciencias se
potencien la lucha cotidiana para las injusticias no avancen al galope o
bien a la velocidad de las cuatro por cuatro de que son portadores los
que acumulan gramíneas, oleagionosas y también ladrillos.