OFERTA ESPECIAL PARA EMPRESARIOS: ASESINE UN OBRERO Y PAGUE BARATO

El capitalismo convierte todo en mercancía y en esa ley de mercado por
la que se rige, hasta la vida humana tiene precio, y la de los
trabajadores, lleva años en oferta. Los accidentes laborales han sido
asimilados por la patronal como un coste añadido al proceso de
producción porque somos simples piezas que cuando se rompen se pagan (muy baratas, por cierto) y se remplazan por otra.

Ahora el Gobierno, suponemos que de acuerdo al proceso inflacionario,
ha sancionado una reforma dela Leyde Riesgos de Trabajo que eleva el
monto de las indemnizaciones por accidente laboral, estableciendo un
ajuste semestral para que no pierda su carácter resarcitorio y que
abandona la idea de los pagos escalonados.

La reforma, que ahonda en el concepto ‘deshumanizador’ de la vida como si la misma estuviera en venta, establece en la letra pequeña el precio que pagaremos los trabajadores: la opción excluyente con renuncia, lo que obliga al damnificado a elegir entre la reparación tarifada o la vía judicial, con el agravante de que establece la jurisdicción civil sobre la laboral. En otras palabras, el que acepta lo que le ofrece la ART renuncia ala Justicia y quien acude a los tribunales renuncia a la indemnización.

Conscientes de las penurias económicas de accidentados y familiares,
se incentiva el cobro mejorando la ‘limosna’ a fin de evitar reclamos.
Durante medio siglo fomentaron la desmovilización obrera a través de
judicializar nuestros reclamos y ahora les molesta la cantidad de
denuncias que acumulan y nos suprimen esa opción. No se conforman con ofertar nuestra vida, sino que pretenden también liquidar nuestros
derechos más elementales.

La medida, impulsada por el ministro Tomada (asesor de la CGT cuando en 1994 se sancionó la Ley de ART) ha sido presentada por el Ejecutivo como un avance para la clase obrera, pero paradójicamente fue anunciada en el Día dela Industria, ante un nutrido grupo de empresarios que recibieron la noticia con una sonora ovación. Un poco más de dinero en la indemnización a cambio de seguir recortando derechos a los obreros es un negocio perfecto, y para que cierre totalmente, ofrece a los sindicatos burócratas y las aseguradoras la posibilidad de constituir sus propias Mutuales, afianzando el lucrativo negocio de la muerte laboral.

Los que se llenan la boca hablando dela Constitución, hacen oídos
sordos a la inconstitucionalidad de sus propias leyes, en un
progresismo socialista que en nada difiere con el neoliberalismo menemista.

No queremos que suba el precio de nuestra cabeza, lo que queremos es no morir trabajando. Diariamente cuatro compañeros son asesinados en su puesto de trabajo mientras los asesinos siguen sin depurar sus
responsabilidades. Queremos medidas de prevención y que los culpables
paguen, pero no con dinero, porque la vida vale vida. No nos interesan
los juicios ni las indemnizaciones porque seguimos creyendo en la
acción directa y el apoyo mutuo como las mejores herramientas de lucha de los trabajadores.

¡¡¡NO EXISTE EL ACCIDENTE LABORAL, SINO EL TERRORISMO PATRONAL!!!

FORA – AIT