Balance 2012

Un sabor amargo va dejando el año para los trabajadores después de
tantos avances patronales y embistes del gobierno, que solo lograron
empeorar nuestras condiciones de vida y de trabajo. Este 20 de noviembre
fue testigo de ello. La huelga y movilización del 20N fue el resultado
de toda la bronca acumulada durante meses. Los burócratas sindicales no
podían hacer más oídos sordos de los reclamos y tuvieron que llamar al
paro. Si bien estuvo organizado para desmovilizar a la masa, logro un
efecto importante en la sociedad, que es la de demostrar que hay un
sector que ni el gobierno ni su famosa oposición quieren abrazar: el del
pueblo trabajador.

Las consignas que llevaron adelante la huelga pasada, no fueron
consignas vacías con una tibia crítica a un gobierno, sino que atacó
puntos claves de la política de Estado que llevaron adelante con los
empresarios y los dirigentes sindicales, incluyendo a los que
hipócritamente querían encabezar un reclamo genuino. La derogación del
impuesto a las ganancias, y la anulación de la reforma de la ley de
A.R.T., son pilares fundamentales en los que el gobierno avanzó para
seguir mancillando a los trabajadores.

Desde la F.O.R.A. consideramos que el impuesto al salario es una
aberración total, ya que el sueldo es el único medio del que disponemos
los laburantes para subsistir, y que las ganancias son todas para los
patrones. El sueldo no es ganancia y cobrarnos un impuesto a partir del
cobro de cierto monto, no es más que otro robo del Estado a los
trabajadores. La reforma de la ley de A.R.T. busca que bajen los costos
empresariales, haciendo que los trabajadores optemos por aceptar la
plata en mano de la A.R.T. o hacerle juicio civil al patrón por el
accidente laboral. Antiguamente podíamos hacer las dos cosas, pero en
lugar de buscar la prevención de los accidentes laborales, se busca que
el trabajador se conforme con una repartición económica ínfima en
comparación al daño causado. Si bien ya es monstruoso el hecho de que la
salud de los trabajadores sea cuantificada monetariamente por el Estado
y que encima lo consideren justicia, esta avanzada patronal no nos deja
ni eso. Los mal llamados accidentes laborales son una causa gravísima de
muerte y discapacidad de los trabajadores, convirtiéndose rápidamente en
terrorismo patronal, ya que la mayoría de las veces son causados por no
cumplir las normas de higiene y salubridad. Estas son algunas de las
avanzadas más humillantes del gobierno que fueron dándose en el año y si
a eso le sumamos la profundización de la ley anti terrorista, la reforma
del código civil, el aumento del gatillo fácil y la brutalidad policial;
si le agregamos los guiños a las empresas como Barrick Gold o Monsanto,
tenemos como resultado un gobierno totalmente anti-popular, que hace
caso de cualquier capricho empresarial.

Si bien adherimos al paro y a la movilización, lo hacemos en tanto
consideramos que el reclamo es válido ya que son los problemas que los
trabajadores tenemos y que creemos que hay que combatir. Sin embargo
sabemos que tanto Moyano como Michelli, como Barrionuevo y como todos
los burócratas sindicales, hoy están contra el gobierno porque les
conviene y no porque quieran lo mejor para nosotros. Esta clarísimo que
todos ellos buscan más poder. También que tienen una base de
trabajadores que presiona continuamente y que tienen que escuchar si no
quieren perder sus liderazgos. No nos creemos todo este circo cegetista
ya que la derogación del impuesto a las ganancias es un reclamo que
viene prendiendo fuego desde hace varios años y no pudieron echarle más
agua para apaciguarlo y la reforma de la ley de A.R.T. fue avalada en su
momento por todos estos sindicatos que hoy dicen luchar contra ella.

No nos creemos sus mentiras, ellos no nos representan, pero estamos a
favor de la huelga porque es la herramienta más fuerte con la que
contamos los trabajadores para hacernos escuchar. No pensamos en vaciar
nuestra cacerola de caviar después del horario laboral y hacerla sonar
con la mucama al lado, ni vamos a la movilización con nuestros autos de
alta gama. No pedimos que la presidenta sea “menos soberbia”, ni poder
comprar dólares a mansalva.

El gobierno logró dividir a sus enemigos, creando intereses distintos y
la clase media les sigue el juego creyendo que son cada vez más fuertes,
pero ningún movimiento puede hacerle cosquillas y ni hablar de triunfar,
si no se contemplan las reivindicaciones del pueblo trabajador. Por eso
nosotros adherimos a la huelga y a la movilización pasada. Por eso
levantamos el puño bien en alto contra la reforma de la ley de A.R.T. el
código civil, la ley anti terrorista. Por eso queremos derogar el
impuesto al salario, y para poder tener asociaciones gremiales libres de
corrupción y burocracias, es que luchamos por la libertad de asociación
de los trabajadores. Sólo un movimiento obrero basado en la igualdad y
la solidaridad puede significar un cambio real ante esta sociedad tan
devorada por el capitalismo democrático. Sólo un movimiento obrero
organizado de abajo hacia arriba, con asambleas, y con delegados que
responden a las bases y no a las dirigencias, es la única manera de
poder plantarle cara al gobierno, empresarios y sindicatos que tan flaco
favor le hacen a la causa obrera y sólo quieren nuestra sumisión y
conformismo.

Hoy como ayer, la emancipación de los trabajadores será obra de los
trabajadores mismos.

Sociedad de resistencia Oficios Varios capital – FORA – AIT