Nuestro rol en la actualidad

Cada día que pasa, es más evidente que el modelo sindical argentino no puede beneficiar a los trabajadores en pos de las reivindicaciones económicas, y mucho menos de tener la capacidad de perseguir la tan anhelada emancipación social, sino que todo lo contrario, nos ata cada vez más a reproducir esta sociedad que nos explota y oprime diariamente.

 

  La forma de organización es clave en este proceso, porque la manera en que una organización se desenvuelve diariamente, y los métodos que utiliza para conseguir sus fines, se internaliza en las conciencias de las personas, más que un discurso o un libro. La manera de hacer las cosas del sindicalismo actual, lleva a resolver los conflictos de tal modo que los trabajadores viven atados a las decisiones de la burocracia sindical, siendo éstos los que concentran toda la información para sí mismos, además de poseer la facultad de decidir por los trabajadores del oficio o industria que representan, incluso de los que no están afiliados al sindicato con personería gremial.

 

Estas facultades de representación son otorgadas por el Estado, y avaladas por las patronales que a estas alturas saben que los trabajadores nos vamos a organizar sindicalmente de una forma u otra, y en lugar de intentar impedirlo, les conviene avalar un sindicalismo vertical donde las decisiones pasen por pocas personas, así pueden negociar con los dirigentes. Este proceso de decisiones verticales dentro del movimiento obrero, tiene consecuencias cómo las que padecemos actualmente, donde la mayoría de los trabajadores se acostumbran a esperar pasivamente las acciones de los representantes. Asimismo nos acostumbran a que “El Sindicato” es el único lugar al que podemos recurrir para solicitar que se respeten nuestros derechos teniendo que acatar las decisiones que ellos toman por nosotros, ya que no tenemos la información ni la practica ni el interés de resolver nuestros problemas sin la representación sindical de alguien que encima es ajeno a nuestra realidad cotidiana.

 

El Estado crea los sindicatos a su imagen y semejanza, y tienen su propia normativa orgánica y métodos funcionales a su ideología. Así como en el sistema democrático se delega el poder de decisión a unas personas que nos van a gobernar, en los sindicatos se delega nuestro poder de decisión para que unas personas decidan cuanto sueldo, y que condiciones vamos a tener en el trabajo. Obviamente esa decisión no es unilateral sino que la negocian con los empresarios y el gobierno, conformando una mafia organizada contra los trabajadores para sostener privilegios e injusticias sociales. Es menester saber que a cada finalidad le corresponden ciertos principios y ciertas metodologías. Si necesitan un pueblo trabajador domesticado, sumiso ante el patrón, obediente y que no se rebele, entonces van a buscar la manera de organizar a los trabajadores para conseguir eso. Esa aspiración se materializó en la férrea dictadura sindical de la que hemos estado exponiendo.

 

Ahora bien, nosotros buscamos lo opuesto a lo existente. Nosotros queremos que los conflictos se den de manera directa entre los trabajadores y el patrón, haciendo a un lado al Estado que quiere hacer de mediador y conciliador de clases. Nosotros queremos que los trabajadores decidan en asambleas, luego de reflexionar y debatir, y no líderes sindicales que decidan por todos. Queremos que las organizaciones obreras se federen y actúen de forma solidaria unas con otras,  sin que éstas pierdan su autonomía de acción y no organizaciones obreras absorbidas por una central mastodóntica que decide por la mayoría.

 

Entonces, para conseguir esto ¿Qué papel jugamos nosotros? ¿Qué podemos hacer para convencer a los compañeros de que el sindicalismo solo sirve para mantener privilegios e injusticias? ¿Cuál es nuestro rol como Federación Obrera, de trabajadores que quieren destruir este sistema social, político y económico?

Nuestro objetivo es crear un movimiento obrero revolucionario que no se conforme con las reivindicaciones gremiales y luche también por una sociedad sin explotación ni dominación. Esto significa, un espacio de acción donde divulgar y practicar ampliamente las ideas de emancipación social, construyendo Sociedades de Resistencia organizadas de forma asamblearia y horizontal para luchar de forma colectiva por nuestros intereses como trabajadores. Está claro que nuestras aspiraciones van en contra de lo establecido por el modelo sindical vigente, ya que afirmamos que los trabajadores tenemos que organizarnos libremente, sin que ningún gobierno nos diga cómo organizarnos, ni donde, ni para qué. Las organizaciones gremiales de trabajadores no deben ser controladas ni delimitadas por ningún sector del Poder, y por eso aspiramos a construir organizaciones propias de trabajadores por fuera de los Sindicatos oficiales y por fuera de las centrales existentes.

De a poco se va abriendo la brecha de acción gremial, y este modelo todavía se sostiene pero con contradicciones cada vez más notorias, que nosotros debemos aprovechar al máximo. La falsa unidad de clase forzosa y obligatoria ya no tiene el mismo peso que hace unos años, y cada vez más trabajadores vemos la lucha por fuera de las estructuras verticales y burocráticas. Dentro de los lugares de laburo tenemos que fomentar los principios y métodos que anhelamos, tenemos que fomentar asambleas para debatir y decidir, fomentar la solidaridad entre los trabajadores, deshacer la imagen de los dirigentes y delegados como autoridades que lo deben resolver todo, y que sean los mismos trabajadores los que resuelvan los problemas. Cuando los compañeros vean que desde la asamblea y la acción directa se puede luchar y se puede ganar, la idea derrotista y traidora de los dirigentes ira perdiendo fuerza, y el rol del delegado gremial volverá a tener su sentido original, que es el de defender lo decidido en asamblea, y no sus intereses personales.  

 

Como decíamos al principio, la forma de organización y la manera de hacer las cosas, cala en los huesos más que una lectura. La producción de ideas colectivas, y actividades resultantes de la voluntad de los trabajadores, pueden ir deshaciendo la pasividad construida desde el Poder durante muchos años. La libertad de asociación gremial es una reivindicación que el movimiento obrero argentino se debe desde hace décadas y que no debe suplicar a nadie, sino, como toda libertad, debe ser conquistada sin pedir permiso. El tiempo de la dictadura sindical ya pasó, y tenemos que luchar fervientemente por la libertad en todos sus aspectos, y entre ellos, el de organizarnos como mejor nos parezca, y no como mejor le parezca a los políticos, patrones y sindicalistas.

 

¡Por la libertad de asociación gremial

 

¡Viva la Acción directa!

 

Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital

Adherida a la F.O.R.A.-A.I.T.