A 40 años del último golpe de Estado en Argentina

Hoy en día, a diferencia de hace 40 años, los grandes poderes económicos no necesitan recurrir a una dictadura para mantener y acrecentar sus riquezas y privilegios. Saben que con fortalecer la república les alcanza y sobra, y hasta les va mejor.

Este año, y para estas fechas, el gobierno argentino da la bienvenida al presidente de Estados Unidos en el marco de un extensivo disciplinamiento de la clase obrera de la Argentina. Llegamos a los 40 años de democracia ininterrumpida otorgando un cálido recibimiento al gobierno de los Estados Unidos, quien promovió las dictaduras militares en todo el continente americano. Sin embargo, es lógico y coherente este recibimiento, dado que los miles de despidos responden a las políticas de ajuste que nos quieren imponer el conjunto de patrones, políticos y empresarios. Estos despidos masivos se apoyan en la amenaza de represión, materializada en la vigente ley antiterrorista y la aplicación del “protocolo de seguridad”, y por la efectiva represión que se vive diariamente en las calles por el hostigamiento policial.

Toda la situación parece una puesta en escena para recordar los años gloriosos de la burguesía que se vengó contra el pueblo trabajador, consiguiendo que, en lugar de recordar una etapa para que no vuelva a suceder “Nunca más”, lo festejen como un proceso dorado que les encantaría revivir.

Por otro lado, previo al inicio de este golpe de Estado, con el peronismo se consolidaron los métodos policíacos de persecución y asesinato a los trabajadores a través de los sindicatos estatales y burocráticos, encarnados en la C.G.T., que colaboró con la última dictadura al entregar listas de trabajadores indóciles a las patronales y a la junta militar.

Estas podridas estructuras verticalistas, cómplices de todos los gobiernos y sirvientes de los patrones de turno, perduran en 2016 continuando con su tarea de domesticación del pueblo trabajador. Por esto es que en esta fecha reafirmamos también que estos sindicatos son enemigos de los trabajadores y deben ser combatidos.

Es nuestra propia inacción la que permite todo este atropello. Es nuestro silencio el que permite que se pague la deuda eterna mientras nos aumentan los precios. También es nuestra pasividad la que permite los despidos o que trabajemos el doble por el mismo sueldo.

Hoy, como hace 40 años, tanto en Democracia como en Dictadura, la patronal y la burocracia sindical depositan su confianza en el terrorismo de Estado que siembra miedo y resignación.

Hoy, como hace 40 años, los trabajadores no vamos a permitir que nos despidan dócilmente. Vamos a seguir organizándonos en los lugares de trabajo y en las calles para frenar las injusticias, para decir “Nunca más” a la explotación, “Nunca más” a los ejércitos, “Nunca más” al Estado y al Capitalismo.

¡Basta de despidos, ajuste y represión!

¡Viva la acción directa y la solidaridad entre trabajadores!

Sociedad de Resistencia Oficios Varios Capital

F.O.R.A.-A.I.T.