LOS TRABAJADORES DEBEMOS FRENAR EL TARIFAZO DE GAS

Buenos Aires, 15 de septiembre de 2016

El viernes 16 de septiembre, en el proletario barrio de La Boca de la ciudad de Buenos Aires, acontecerá la primera audiencia pública para tratar el aumento de las tarifas de gas.
Como se sabe, luego de las masivas movilizaciones populares, la justicia burguesa instó al gobierno nacional de Cambiemos a convocar audiencias públicas para tratar el tema entre los capitalistas, los consumidores y el Estado (nacional y provinciales).
No es ninguna novedad: el tarifazo afecta profundamente a los trabajadores, agujereando -literalmente- sus semivacíos bolsillos. Mientras la inflación anualizada de 2016 rondará el 50% (en la ciudad de Buenos Aires, la acumulada de enero a julio es 32%), las actualizaciones salariales de los trabajadores bajo convenio raramente superan el 25% para todo el año, por lo que estos aumentos en los servicios públicos ahondan la carestía de vida.
El Capital a través de su Estado -y éste por medio del ministro Aranguren- nos miente al decir que pronto no llegará más el gas a los hogares si no se pagan los desproporcionados aumentos. La burguesía argumenta que se llegó a esta “crítica” situación porque “no hubo inversiones debido al congelamiento de tarifas de los últimos años”. Sin embargo, durante el kirchnerismo (y antes y ahora también), el Estado subsidió a todas las empresas, sin excepción. Que las empresas hayan usado ese dinero para acrecentar sus ganancias a costa de no brindar un servicio adecuado para la mayoría de la población -es decir, del pueblo trabajador-, es otro tema. Y ya conocemos trágicamente en qué termina la habitual práctica capitalista de recibir subsidios estatales para no invertir: 51 personas muertas fue el saldo del crimen social perpetrado por la subsidiada TBA S.A. en complicidad con el Estado el 22 de febrero de 2012 en la estación Once del ferrocarril Sarmiento; un trabajador muerto el 9 de septiembre de 2016 a manos de la subsidiada DOTA (línea 60 de colectivos) y del Estado que no controló (¿o sí?) el destino de los subsidios. Cámbiese “trenes” y “colectivos” por “gas” y “electricidad” y el resultado será el mismo: la condena será sufrir hambre para pagar las tarifas o el riesgo de ser desalojado (si se alquila) o a perder una vivienda (si se está pagando un crédito hipotecario, por ejemplo) si no puede afrontarse el pago de los servicios.
Otra mentira urdida por el Capital y su Estado es, precisamente, la necesidad de actualizar las tarifas; y si es necesario, ¿a cuánto debería ascender el ajuste? No hay información que acredite, por ejemplo, cuáles son los costos de extracción de gas a boca de pozo en los distintos yacimientos del país. Tampoco hay información sobre el nivel de las reservas nacionales de gas.
Además del Capital y el Estado, los trabajadores debemos lidiar con la Burocracia Sindical. Llámese CTA o CGT, la burocracia acomodada en sus búnkeres sindicales no sólo no lucha por mejorar las condiciones económicas de los trabajadores (negociaron paritarias a la baja, avalan por acción u omisión la precarización laboral, etc.) sino que pretende que la clase obrera forme un “frente único” con la burguesía, como lo demostró en la reciente “marcha federal”. Además, ahora claman “unidad” con la burguesía nacional, es decir, con los precarizadores, los que más emplean en negro, los que peor nos pagan, los que eluden aportes previsionales: los pequeños y medianos empresarios. Si las “pyme” no pueden pagar las tarifas, problema de ellos: no seremos los trabajadores con conciencia revolucionaria de clase los que apoyaremos a los burgueses para que nos sigan superexplotando.
Frenar el tarifazo con la movilización de los trabajadores y el pueblo pobre significa ganar una batalla en esta guerra de clases actual.

¡Abajo el tarifazo!
¡Ninguna confianza en la Justicia y el Parlamento!
¡Acción directa para ganar!
¡Viva la lucha de los trabajadores!

Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital adherida a la F.O.R.A. – A.I.T.