La C.G.T. contra la clase obrera (una vez más)

Transcribimos la declaración de la Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital adherida a la F.O.R.A que difundimos hoy (7/3/2017) entre los trabajadores que asistieron a la movilización convocada por la C.G.T.

Ante las jornadas del 7 y 8 de marzo

 

¡No a la conciliación de clases!

¡Vivan las huelgas de trabajadores y trabajadoras!

¡Viva la acción directa!

 

La CGT anunció una movilización de los sindicatos de industria al Ministerio de Producción de la Nación para el 7 de marzo. Muchos trabajadores debaten si adherir o no a esta “medida de fuerza”. Es que si bien la mayoría de los obreros detesta a la burocracia de la CGT (ya sea por medio de la indiferencia o del verbalizado desprecio), aun así muchos consideran que manifestarse en las calles ayudará a golpear al gobierno plutocrático de Cambiemos o, al menos, expresar el descontento ante los despidos y la creciente aceleración de la carestía de vida. ¿Conviene movilizarse el 7 de marzo junto a la CGT?

 

La CGT contra la clase obrera

 

La burocracia sindical peronista que anida en la CGT llama a movilizarse para que el gobierno del empresario Mauricio Macri no incumpla las dos actas firmadas “en la mesa de diálogo, la del bono de $2000 y el compromiso de no despedir ni suspender trabajadores” (La Nación, 3/2/2017). A la movilización adhieren las otras dos centrales burocráticas: la CTA “Autónoma” (regenteada por Pablo Michelli) y “de los trabajadores” (acaudillada por Hugo Yasky). Además, la movilización es apoyada por la patronal: primero adhirió la Confederación General Empresaria de la República Argentina (“expresión de un numeroso grupo de cámaras pymes de todo el país”, según se definen en su página web) y más tarde el Partido Justicialista. Al cierre de este comunicado, también había adherido la multimillonaria expresidente Cristina Fernández de Kirchner.

¡La CGT chilla para que se cumpla “el compromiso de no despedir ni suspender trabajadores” cuando son los mismos empresarios que adhieren a la convocatoria los que despiden a mansalva! En consecuencia, la de la CGT no será una movilización de clase sino policlasista, donde la burocracia sindical pretende que la clase obrera se inmole una vez más en beneficio de una burguesía “nacional” (pequeñas y medianas empresas) supuestamente perjudicada por las políticas económicas del gobierno de Macri.

¿Es inhabitual este comportamiento de la burocracia sindical? No: desde su fundación en 1930 la CGT es una organización de esquiroles al servicio del Capital y el Estado que aceleró su comportamiento patronal cuando fue completamente estatalizada durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Los trabajadores libertarios con conciencia revolucionaria de clase agrupados en la FORA sabemos desde hace más de 80 años que el enemigo en las fábricas y oficinas no sólo es la patronal sino la mismísima CGT. ¿Pruebas recientes? Veamos el rol patronal cumplido por algunos sindicatos industriales durante el gobierno de Cambiemos.

Antonio Caló (capo de la UOM), defendió el “entendimiento con la empresa” para que los 183 despedidos de Banghó “pasen a ser por 60 días suspendidos y cobren el 70 por ciento de sus salarios” porque “no vamos a tolerar más la apertura de las importaciones” (Mundo Gremial, 15/2/2017). No hace falta agregar aceite a ningún bulón para comprender que este burócrata sindical es vocero de la burguesía: no sólo defiende la rebaja salarial y la antesala de los despidos (¿qué es si no la “suspensión”?), también defiende la producción nacional, es decir, salvaguarda los intereses de los empresarios de pymes. Por otra parte, la burocracia del SMATA permitió el despido de 90 trabajadores de Mercedes Benz en diciembre y avaló el esquema de suspensiones rotativas para todo el personal de producción que desde abril del año pasado rige en Volkswagen. Todo esto se da en un contexto de ofensiva patronal y estatal contra el conjunto del proletariado: recordemos que la burocracia sindical acordó con el gobierno de Cambiemos limitar el alcance de la ley que regula a las ART para “terminar con la industria del juicio en relación con los accidentes de trabajo” y estaría de acuerdo en rebajar las contribuciones patronales para crear “nuevos empleos”. Además, el gobierno nacional blanqueó que está “trabajando en un paquete con la CGT” para implementar una “reforma laboral” (La Nación, 11/2/2017). Un paso importante hacia la reforma laboral lo dio el millonario Guillermo Pereyra (titular del sindicato petrolero de Neuquén, La Pampa y Río Negro), quien recientemente acordó flexibilizar las condiciones laborales de los trabajadores de Vaca Muerta. De esta manera, la burocracia sindical garantiza a la patronal y al Estado el disciplinamiento de la clase obrera por medio de la superexplotación laboral (“productividad” y “flexibilización de los convenios colectivos”).

Queda así demostrada la cínica impostura de la burocracia sindical, que llama a movilizarse “contra el gobierno de Macri” mientras la CGT y los gremios que la integran avalan decididamente la ofensiva antiobrera en curso. Patronal, Estado y Sindicatos de las CGT-CTAs conforman en la práctica un frente único burgués. Por todo lo dicho, invitamos a los trabajadores y trabajadoras que se movilizarán el 7 de marzo a revisar las posturas que exhiben los burócratas y los sindicatos entreguistas que dirigen y a asumir la iniciativa para reclamar y luchar sin esperar órdenes de la cúpula sindical. Esta marcha no será el primer paso de un plan de lucha, todo lo contrario: es una barrera que pretende contener la combatividad de sectores de la clase obrera; con algunos discursos “fuertes” una vez cada tanto, estos millonarios burócratas pretenden engañar al proletariado. Al mismo tiempo, debemos recuperar los métodos proletarios de la asamblea soberana como ámbito de debate y resolución en cada lugar de trabajo y de la acción directa para ganar las luchas.

 

Paro internacional de mujeres

 

El 8 de marzo la clase obrera conmemorará el día internacional de la mujer trabajadora. En consecuencia, para ese día de 2017 varias organizaciones de mujeres -a partir del llamamiento del colectivo Ni una menos- convocan a un “paro internacional de mujeres”. Esta iniciativa tiene un antecedente inmediatamente anterior: la jornada de lucha del 19 de octubre de 2016, cuando las mujeres se movilizaron masivamente detrás de las consignas “Nosotras paramos. Ni una menos. Vivas nos queremos”. En ese “paro de mujeres” se produjeron breves interrupciones de tareas en varios lugares de trabajo, pero la burguesía y su Estado no sufrieron daños económicos ni de ningún tipo. La iniciativa de entonces tuvo un sesgo de clase proletaria tan endeble que funcionarias del gobierno de Cambiemos no sólo se vistieron de estricto negro y se rodearon de empleadas estatales para la foto sino que asumieron un discurso ad hoc: “La violencia la frenamos entre todos. Hoy nos ponemos de pie. Por ellas. Por tod@s.”, escribió Carolina Stanley (ministra de Desarrollo Social de la Nación) en su cuenta de Twitter. Mujeres referentes de diferentes partidos políticos burgueses también se acoplaron el año pasado a la declamación demagógica, como Victoria Donda y Margarita Stolbizer. Nuevamente, este año adherirán funcionarias de la burguesía, como Pamela Calletti, ministra de Justicia y Derechos Humanos de Salta, provincia en la que desde la época de la hacienda colonial los terratenientes ejercitan el medieval derecho de pernada sobre los cuerpos femeninos.

Sabemos que la CGT y las CTAs nuevamente carnearán la huelga. Ya referimos que la CGT se movilizará el 7 de marzo. Ahora diremos que gremios estatales y de profesionales de la salud harán un paro nacional los días 6 y 7 de marzo. El objetivo de todos los sindicatos -sin excepción- es debilitar la lucha de las mujeres trabajadoras, de otra manera no se entiende cómo no llaman a movilizar -la CGT- y a parar -los gremios estatales y de la salud- el 8 de marzo. Lo expuesto reafirma nuestra caracterización de que los sindicatos estatalizados -dirigidos por hombres o por mujeres, da exactamente lo mismo- son estructuralmente irreformables, correa de transmisión de las ideas y prácticas burguesas en el movimiento obrero, funcionales a las políticas económicas de los gobiernos de turno.

Las trabajadoras y los trabajadores de la Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital invitamos a las obreras y obreros a fortalecer el carácter de clase del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora. En nuestros lugares de trabajo impulsaremos asambleas para debatir y acompañaremos las iniciativas que de ellas surjan. También apoyamos a las mujeres que plantean luchar contra la opresión patriarcal desde una perspectiva de clase, anticapitalista. Al mismo tiempo, seguiremos batallando diariamente para destruir la relación social patriarcalista y capitalista en la que estamos insertos e instaurar una sociedad comunista anárquica donde varones y mujeres seremos personas libres e iguales.

 

Sociedad de Resistencia de Oficios Varios Capital

1/3/2017