Tejiendo nuestra emancipación

Compañerxs: Compartimos este articulo publicado en “Organización Obrera” de la compañera Sol sobre la lucha de género desde una perspectiva de clase y emancipativa.

Si quieren descargar la edición completa del periódico pueden hacerlo a través de este link:

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“Pero no os deis por vencidas, hermanitas. Haced de vuestras lágrimas un buril, de vuestros clamores una piqueta, de vuestros sollozos una proclama y lanzaos en la lid de vuestras reivindicaciones emancipatorias. Poned vuestras protestas bajo las alas de la anarquía y marchad a conquistar la vida que os pertenece, que es vuestra, porque la habeis soñado bella, poética, amorosa.”
Hermanitas”, Mis proclamas, 1924. Juana Rouco Buela
Estadísticamente, en la región Argentina se registra una brecha salarial existente entre hombres y mujeres del 27%. Ésta diferencia prevalece a pesar de la presencia del art.14 bis de la Constitución Nacional sancionada hace mas de 60 años y que manifiesta que por el mismo trabajo debe recibirse el mismo sueldo. Es decir que a pesar de su existencia un hombre está recibiendo un sueldo mayor solo por su condición de género asignada1.
Estas diferencias salariales, manipuladas durante años por la patronal, marcan ya la cancha para nuestra realidad económica y social ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que al poseer un sueldo menor tenemos menor acceso a ingresos propios, generando el empobrecimiento de nuestros bolsillos y por lo tanto una dependencia económica de terceros. Esta disparidad económica se hace mucho más difícil de combatir cuando ponemos en discusión la violencia sufrida por nuestra condición de mujeres. Con esto no solo nos referimos a la violencia en nuestras casas, también debemos soportar el acoso laboral -incluso el callejero- por parte de las autoridades laborales, y como si fuera poco, de nuestros mismos compañeros de trabajo, quienes creen ser dueños de este microespacio de poder y no dudan en usarlo en pos de afirmar su masculinidad.
¿Y cómo enfrentamos estas situaciones desiguales? ¿Cómo nos pensamos como trabajadoras para emanciparnos? ¿Cómo creemos que debemos atravesar esta realidad? Primero que nada debemos identificar nuestra desigualdad económica. Esta misma marca nuestra realidad social y solo combatiéndola como eje principal podremos avanzar hacia un verdadero cambio social. Sabemos bien que a mayor precarización económica mayor precarización de nuestras vidas, por lo que creemos que esta es la columna vertebral de nuestra lucha.
Defensores del capitalismo pondrán su acento en el ascenso laboral como práctica igualitaria. Basta con investigar y buscar datos en páginas web, como la de la tercerizadora “Adecco”2 o el periódico conservador “La Nación”3, que revelan estadísticas en consonancia con la escala jerárquica de mujeres en los ambientes de trabajo por su “naturaleza dócil y laboriosa” . Estos datos responden a la falsa idea de que a mayor puesto laboral, mayor igualdad de género, y por lo tanto mayor reivindicación en la lucha feminista; discursos disfrazados de hechos políticamente correctos y feminismos liberales donde lo único que importa es la libre elección o salvación individual por encima de las construcciones colectivas. Estas ideas no son más que una pantalla que a fin de cuentas defienden la misma explotación capitalista. Nosotras, defensoras de nuestra clase, sabemos que estos conceptos son falsos a la hora hablar de igualdad. Estamos completamente lejanas a defender estas prácticas jerárquicas. Ascender en el trabajo no nos emancipará de ninguna manera, solo nos someterá a la perpetuación de este sistema tan injusto que queremos combatir.
Pensar en igualdad de derechos para la clase explotadora se traduce a igualdad en explotación. Por eso nosotras alzamos la voz: ¡NO! No queremos la misma explotación que los varones, no queremos ocupar cargos jerárquicos para ser patronas y tampoco queremos reproducir este sistema desigual.
Y si no hablan de aspiraciones clasemedieras de ascenso social buscan sacar provecho de cualquier situación que perpetúe su status quo. Por ejemplo, a finales de los 90 y principios del 2000 aprovechando la falta de trabajo y el hambre latente que se vivía, decidieron ingresar a muchas mujeres al mercado laboral público como mano de obra barata y flexibilizada. Lejos de pensar que esto fue un pie para la emancipación solo dificultó sus realidades ya que los sueldos eran de hambre y la falta de oportunidades enormes. Como si fuera poco, por esos años se vive un aumento del crecimiento en la violencia doméstica. Los hombres víctimas y perpetuadores del mandato de masculinidad no podían soportar la falta de trabajo y menos ser relegados al hogar mientras sus compañeras traían el pan a la casa. Sin su rol de proveedores decidían que la violencia hacia sus compañeras calmaría su frustración4.
Estos elementos mencionados nos hacen replantearnos la emancipación. Bien, es lo que pretendemos estos cortos párrafos. Compañeras, compañeres, compañeros, necesitamos desarrollar la conciencia de clase y género entendiendo la lucha obrera feminista como una parte importante en la pelea sindical e integrando ambas posturas en un todo indivisible. La igualdad y la emancipación deben darse por la práctica horizontal. Como vimos, la imposición por parte de las leyes no ha contribuido a la misma. No podemos quedarnos en la simpleza de la legalidad, debemos trabajar más allá de ella. Creemos firmemente que los vínculos fraternos, sororos y horizontales son las herramientas para combatir estas disparidades sociales.
Abogamos a una sociedad más justa y solidaria de la mano de nuestros compañeros de clase. Quiénes además de pelear por las luchas económicas necesitan con urgencia cuestionar sus privilegios para construir con nosotras la sociedad que tanto buscamos. Sin estos cuestionamientos estaremos reproduciendo patrones autoritarios que se alejan de nuestro fin emancipatorio y caeremos otra vez en un círculo vicioso de nunca acabar. Por eso es preciso tejer, enlazar y reconstruir la sociedad igualitaria que tanto ansiamos y necesitamos. Por el ayer y por un mejor mañana nuestros pasos seguirán avanzando con entusiasmo y firmeza ¡El camino recién empieza! ¡Ni un paso atrás!
Sol
1Este concepto contempla el bienestar material de las personas, ubicando las circunstancias concretas en que se desenvuelve dentro de su medio social, y que tienen que ver con los roles, responsabilidades, espacios y funciones que la sociedad le asigna.

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