El fraude laboral de las plataformas virtuales y la precarización en el gremio motoquero

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A fines de Junio, en este marco de ajuste y devaluación, lxs motoquerxs y ciclistas fuimos mostrando un alto nivel de descontento en la calle y en las bases. Ante esto, el sindicato que nos representa por ley, ASIMM, tenia que demostrar alguna lucha por nuestro sueldo y llevó adelante una movilización al Ministerio de Trabajo para homologar un acuerdo paritario de 25% en cuotas. Este porcentaje para el contexto puede parecer alto pero si vamos a los números en concreto y teniendo en cuenta el arrastre inflacionario, el básico para trabajar con la moto al que se llegó no llega a cubrir nuestras necesidades. Este número todavía está muy por debajo de la canasta básica y corre muy por detrás del terrible aumento inflacionario que venimos sufriendo desde el último aumento salarial hasta ahora.

    Por si fuera poco, aparte de ser un número insuficiente para cubrir nuestras necesidades básicas se siguen obviando otros reclamos que hacen a nuestras condiciones laborales, como ser la lucha contra el trabajo en negro, la tercerización y el fraude laboral de las plataformas virtuales; sumado a las trabas que nos impone el gobierno en cuanto a estacionamiento, circulación y criminalización social con, por ejemplo, el uso de los chalecos y los abusos policiales en los controles de tránsito. Nuestro gremio está sirviendo como experimento de las nuevas formas de flexibilización y fraude que se avecinan con la reforma laboral. El fraude laboral se produce cuando en la legalidad se muestra una relación de igualdad entre empresas donde una presta servicios de forma autónoma mediante el monotributo pero en los hechos se ve lo contrario. Es decir que en realidad se mantiene una relación de dependencia y explotación dificultando aún más la sindicalización y/o el reclamo legal individual.    

Glovo y el engaño de la “empresa propia”

    Un ejemplo actual de estas nuevas formas de fraude laboral son las plataformas virtuales de delivery y mensajería en bici y moto, como Pedidos Ya!, Glovo o Rappi, que tienen su origen en la ahora popular aplicación UBER, destinada en principio al transporte de pasajeros. Hace algunos años que UBER creó esta nueva tendencia de logística y transporte, teniendo muchos conflictos sindicales y en donde ha sido expulsada en varios países. Fue combatida por organizaciones hermanas como la anarcosindicalista CNT en España, y al entrar en Sudamérica con organizaciones de Brasil y Uruguay poniendo al descubierto el engaño que significa para la clase trabajadora esta modalidad empresarial.

    El discurso es tentador: Las patronales (creadoras y gestoras de las Apps) convencen a lxs trabajadorxs que son sus propios patrones donde les dejan escoger ciertas condiciones de trabajo como los horarios y días de laburo, resaltando la “libertad y autonomía” con la contratación de estas plataformas. Pero quienes conocemos las bases y perversión del capitalismo y la ambición de lxs patronxs, sabemos que esto no es así. Tras esas tentadoras propuestas se esconden un cúmulo de condiciones necesarias y suficientes que conforman relaciones de explotación laboral, las cuales están escondidas bajo el manto de independencia y libertad que el capitalismo vende.

    Esta “utopía de trabajar en libertad y sin patrón” es derrumbada por lxs mismxs trabajadorxs de Glovo, por medio de una entrevista que por su extensión la resumimos en este artículo. Según el testimonio, como era de esperar, legalmente no están bajo relación de dependencia sino que facturan como monotributistas. Según Glovo son personas independientes que usan la aplicación para prestar sus servicios pero lxs trabajadorxs sienten que en realidad no es así. Entre los motivos que desmienten este discurso se encuentran el valor del trabajo, el costo de la aplicación y las condiciones de trabajo en general. En Glovo la aplicación no es comprada (como sería lógico para ser dueñx del “medio de producción”) sino que pagan un abono mensual por usarla, logrando que vivan atados sistemáticamente a Glovo ya que a fin de cuentas pagan para trabajar. Un dato fundamental es que el valor del viaje y el Km. lo impone Glovo, decidiendo la empresa cuánto cuesta el trabajo diario, contradiciendo uno de los principios básicos de una autonomía laboral. A esto le podemos agregar que la App muchas veces funciona mal, haciendo que lxs trabajadorxs pierdan un tiempo que no es retribuido y estén expuestos de forma diaria y creciente a cualquier problema que pueda ocurrir en la calle. La empresa no se hace cargo de nada, ya que no ofrece ART ni traje de lluvia, ni casco, ni seguro contra robo, ni tampoco viáticos ni ningún aporte para el mantenimiento del vehículo.

    La selección de quién realiza tal o cual envío sigue siendo potestad de Glovo, ya que el consumidor hace el pedido de delivery a la aplicación, y en base a los días y horarios que unx elije para trabajar, un algoritmo de la App decide a qué trabajadorx le correspondería el viaje, tomando como base la cercanía y la evaluación de la empresa, reproduciendo esta dependencia que venimos remarcando en los distintos aspectos del día a día del o la laburante. Entonces podemos afirmar que esta aspiración lógica de querer escapar del látigo del patrón y trabajar para unx mismx se desvanece en cuestión de tiempo, ya que la relación de dependencia existe y persiste en los hechos, aunque en lo legal parezca otra cosa.

¿Cómo cambiamos esta realidad?

    Tenemos la férrea convicción de que esta situación injusta y desigual debe combatirse y para eso es necesario reconstruir una organización gremial que sirva como herramienta de lucha. Sabemos que enfrentamos el gran problema de nuestro tiempo: El predominio de la conciencia burguesa dentro de la clase trabajadora. Entendemos que Glovo, como otras empresas, se beneficia con las ventajas que les otorga el trabajo asalariado, pero sin sus desventajas como son todas las cargas sociales y derechos delx trabajadorx. Entonces en primer lugar tenemos que debatir con lxs compañerxs que siguen creyendo en esta falsa independencia y no se reconocen como empleadxs asalariadxs para construir una conciencia de clase obrera en el conjunto de lxs trabajadorxs. Por otro lado no podemos esperar nada del sindicato existente, ASIMM, salvo la traición y el oportunismo. Tenemos conocimiento de que hubo despidos en “Pedidos Ya!” luego de que un trabajador fuera a asesorarse al sindicato y sabemos también que tomaron como propia la huelga de Rappi una vez que se visibilizó el conflicto ya organizado para no parecer “carneros”. Estas cosas no nos sorprenden ya que sabemos que el guiño y la transa del sindicato con las patronales son piedra fundamental para que las condiciones de precariedad vayan en aumento. No es casualidad que estas empresas puedan instalarse aprovechando la alta tasa de flexibilización laboral que rige en este país y que la reforma laboral y la presión del FMI vienen a fortalecer y profundizar.

    Sabemos que ASIMM por voluntad propia no va a llevar a cabo estas luchas, por eso alentamos a todos los trabajadores y trabajadoras de la moto y bici, ya sea lxs que trabajan para estas aplicaciones fraudulentas o para cualquier agencia o local, a que nos juntemos y organicemos el descontento cotidiano.

    Debemos construir una organización sindical que luche por nuestros intereses y necesidades, basada en la asamblea y la acción directa para que nuestro gremio vuelva a ser combativo y solidario.

    ¡Con tu participación y voluntad podemos pelear y ganar!

Harry
SROV Capital